No mueves tu brazo.
No extiendes tu brazo para rescatarme.
Callado, vivo, ha quedado junto a mí
El último fuego.
He llorado por ti
En el rencor amargo
De un golpe que lastima
Y no derrumba
La barda de tu casa,
Abandonada,
Negra de cuervos
Que nunca, por que yo los guardo,
Sacarán tus ojos.
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